Sin perder el equilibrio

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El equilibrio corporal, se encuentra dado por una interacción de sucesos que ocurren a nivel del oído interno, visión y sistema nervioso.Por encima de la cóclea hay tres canales semicirculares que son conductos en forma de espiral o caracol. Dentro de los canales hay una membrana gelatinosa y miles de cílios, o estructuras semejantes a pelos, atravesado por un nervio craneal que son conectadas a el cerebro.

Cuando la cabeza se mueve, esta membrana gelatinosa es desplazada y los cilios envían al cerebro informaciones sobre la velocidad y la dirección del desplazamiento.

Muchas veces hemos experimentado sensaciones en las que uno siente que está girando o moviéndose o de que el mundo y los objetos que nos rodean están girando en torno a uno; esto es lo que se denomina Vértigo y consiste en una ilusión de movimiento o de giro del entorno o de uno mismo, siendo la sensación de precipitación en el vacío lo más común.

Se acompaña normalmente de náuseas, pérdida del equilibrio (mareo) y sensación de desmayo inminente. El vértigo se relaciona casi siempre con una alteración del sistema vestibular, que se halla dentro del oído interno y coordina el mantenimiento del equilibrio así como de nuestra postura y puede ser momentáneo o durar horas o incluso día.

Algunas de las causas de vértigo:

La causa del vértigo puede ser consecuencia de alteraciones en el oído, en la conexión nerviosa del oído al cerebro o en el propio cerebro.

  • Personas susceptibles a los cambios bruscos de posición.
  • infecciones víricas o bacterianas que afecten al oído interno.
  • la enfermedad de Méniére, un trastorno de causa desconocida que produce crisis de vértigo repentinas y episódicas y suele ir acompañada de tinnitus (zumbidos) y náuseas.
  • Regulación anormal de la presión arterial, especialmente en personas mayores que toman fármacos para controlar una enfermedad cardíaca o una hipertensión y pueden desmayarse cuando se ponen de pie bruscamente debido, precisamente, a una bajada de la presión arterial (hipotensión ortostática).
  • Trastornos neurológicos, como la esclerosis múltiple.
  • Fracturas de cráneo.
  • Tumores (especialmente los que se desarrollan en la base del cerebro o cerca de éste) o ictus.

Una forma habitual de clasificar los vértigos es la que se basa en la localización de la enfermedad que los causa, distinguiéndose así entre vértigos periféricos y centrales. El primer tipo es el más frecuente y deviene de la afectación del laberinto (oído interno) y nervio vestibular (encargado de transportar la información sobre el equilibrio desde el oído interno al cerebro). El vértigo periférico se asocia a una pérdida de audición y presión en los oídos. El central, por su parte, se produce debido a la alteración de los mecanismos neurológicos del propio sistema vestibular y puede ir acompañado de visión doble, inestabilidad y dolor de cabeza intenso.

El vértigo también puede ser objetivo o subjetivo, dependiendo de si la persona siente que es él quien gira alrededor de las cosas o si percibe que es su entorno lo que parece dar vueltas a su alrededor, respectivamente.

Acciones que pueden minimizar los riesgos de desarrollo de la enfermedad.

Conózcalos:

  • Lleve una vida saludable y realice ejercicios físicos rutinariamente;
  • No haga uso excesivo de cafeína y sus derivados: chocolate, té mate y Coca-Cola;
  • Evite estimulantes, como guaraná, polvo de guaraná y energéticos;
  • Manténgase alejado del consumo de fritos y los dulces en general, principalmente azúcar;
  • Evite bebidas alcohólicas y tabaco.
  • Proteja sus oídos con suplementos adecuados: El gingko biloba, vitamina b3, vitamina c y zinc.
  • Realiza ejercicios vestibulares.
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Author Info

Dra Mariana Mojica

Médico universidad de la sabana

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