Lo que dice tu cuerpo al sentir adicción por las harinas y el dulce.

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Cuando una persona “necesita” harinas y dulces lo come todos los días, o lo va a comprar aunque sea a las tres de la mañana. Se trata de alimentos que suelen ser del agrado de todos, pero muchas veces su consumo puede tornarse compulsivo. Estados de ansiedad o nerviosismo que se calman al ingerir un chocolate son señales que deben tenerse en cuenta.

La alimentación puede influir en la personalidad dado que la neuroquímica se modifica según lo que comemos. Hoy sabemos que las personas adictas a las harinas y los dulces tienen un déficit de serotonina. Lo que en medicina se conoce como compulsión a las harinas y los dulces está dada por una alteración de la bioquímica del sistema nervioso y luego, de todo el aparato hormonal.

Un simple análisis de orina da cuenta de la deficiencia de un neurotransmisor llamado serotonina, que modula el humor y la compulsión de esas sustancias. En los dulces y chocolates se encuentra la ‘materia prima’ para que el cerebro produzca serotonina,

Las terapias primero deben diagnosticar y, ante la presencia de serotonina baja, se le proporciona al paciente esa sustancia en forma de precursores para que las neuronas la incorporen y deje de estar en falta.

La disminución de precursores tiene dos razones:

  1. El estrés: La tensión nerviosa genera un círculo vicioso, en el que sube el cortisol u hormona del estrés, causando un efecto neurotóxico, que en el cerebro disminuye la serotonina. El estrés crónico ocasionado por la falta de trabajo, un divorcio controversial, o una muerte, por mencionar algunos causantes desencadena este tipo de conductas.

 

  1. La otra causa es epidémica y está dada por la alteración de la flora bacteriana en el intestino –llamada disbiosis- producida por el consumo de “comida chatarra”. Cuando en la dieta predominan ese tipo de alimentos, “ganan terreno las bacterias patógenas sobre el intestino delgado.

¿Cómo salir de la compulsión?

Para cambiar mi cabeza, hacen falta dos cosas:

  1. Tener una actitud positiva de llenar mi mente de lecturas, películas, personas sabias, terapeutas, amistades, y relaciones positivas en todo sentido.
  2. Conocer la bioquímica de mi cerebro y, si es necesario, tratarla. Es allí donde la medicina biomolecular juega un papel central.

Un ejemplo claro: Si yo me encuentro deprimido y siento la compulsión por comer dulces, tengo que hacer la medición de mi serotonina cerebral. Si ésta está baja, se trata naturalmente con triptofano. Otro ejemplo: Si yo tengo compulsión por harinas blancas acompañadas de café, es seguro que en mi bioquímica cerebral esta faltando la dopamina. Debo medirla y tratarla.

Las terapias primero deben diagnosticar y, ante la presencia de serotonina baja, se le proporciona al paciente esa sustancia en forma de precursores para que las neuronas la incorporen y deje de estar en falta. Un simple análisis de orina da cuenta de la deficiencia de serotonina, que modula el humor y la compulsión de esas sustancias. En los dulces y chocolates se encuentra la ‘materia prima’ para que el cerebro produzca serotonina.

¿Podemos afirmar que la compulsión es reversible?

Es totalmente reversible de manera natural sin dosis de droga artificial. El primer signo de éxito del tratamiento es que el paciente se olvida de ir a comprar chocolate o ve dulces y no se tienta. Las personas manifiestan que pueden gobernar lo que comen y realmente deciden ellas por sí mismas y no el plato de comida decide por ellas.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.

Author Info

Dra Mariana Mojica

Médico universidad de la sabana

No hay comentarios

Agregar un comentario