El drenaje linfático en una cirugía estética.

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El drenaje linfático manual (DLM) es una técnica de masaje, que consigue mediante suaves maniobras, activar la circulación linfática, acelerar la reabsorción del edema, e incluso redirigir la linfa.

En el periodo post operatorio de la liposucción, el drenaje linfático ha demostrado su utilidad y eficacia. Comenzamos las sesiones post operatorias tan pronto como autorice el cirujano que realizó la operación. Se suele empezar entre el 4º y el 5º día tras la intervención. Si se comienza antes no se quita la faja a la paciente y se realiza el drenaje linfático directamente sobre la faja. La fecha exacta de comienzo depende de la extensión y características de la liposucción, del tipo de piel del paciente, y sobre todo de la experiencia y pericia del terapeuta.

En grandes liposucciones para no movilizar la piel en exceso puede ser recomendable en las primeras sesiones, realizar el drenaje linfático manual, sin quitar a la paciente la faja de contención. Si se moviliza mucho la piel, se puede impedir su correcta retracción y acomodación al menor volumen obtenido con la intervención quirúrgica.

El objetivo principal del drenaje linfático manual, es acelerar la reabsorción del edema (líquido acumulado) y la equimosis (moretones o hematomas), producidos tras la intervención. Además de eliminar o disminuir las molestias post operatorias.

Recomendamos un mínimo de 10 sesiones de DLM tras la liposucción, aplicadas dos veces por semana; aunque lo ideal sería realizar las sesiones a diario durante la primera quincena, espaciándolas posteriormente durante los dos meses siguientes sumando un total de 15 a 30 sesiones.

La técnica de ejecución del drenaje linfático manual debe ser precisa y la movilización de la piel durante la primera semana debe ser mínima para facilitar la correcta retracción de la piel. La liposucción puede dañar vasos linfáticos y las uniones de la piel con las estructuras inferiores; la movilización precoz de la piel podría dificultar la correcta regeneración linfática y la creación de enlaces que unan la piel con las estructuras subyacentes. Un exceso de movilización podría tener como resultado una piel más flácida, empeorando el resultado de la intervención.

A menudo las pacientes cuando acuden por primera vez a las sesiones de drenaje linfático manual, muestran un cierto temor al pensar que el tratamiento va a ser doloroso; el DLM postoperatorio no debe provocar dolor ni molestias, incluso sobre tejidos llenos de edema y equimosis.

La utilización de maniobras de masaje profundo (amasamientos fricciones), está contraindicada durante las primeras semanas, por la posibilidad de lesionar vasos linfáticos, agravar el edema y ser dolorosas para la paciente.

El drenaje linfático manual puede combinarse con presoterapia y ultrasonidos.

Además de la liposucción o lipoescultura, el resto de las intervenciones de cirugía estética, también se benefician de esta técnica. Es especialmente útil, en rinoplastia, abdominoplastia, lifting y en la cirugía de mama.

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Author Info

Dra Mariana Mojica

Médico universidad de la sabana

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